Las typos y sus fuentes

Un acontecimiento tipográfico no ocurre en el vacío. Hay un contexto, algo que le permitió ser de ese modo o algo que desafió viejos paradigmas, un camino casi inevitable que alguien debió recorrer.

Al parecer, la mayoría de los inventos se dieron como una aparente evolución de algo mas antiguo y son el resultado de tensiones y contextos particulares. El Automóvil fue uno de ellos, sin embargo, desde sus inicios y por largo tiempo mantuvo un aspecto similar a un carruaje.

 

Empezando por lo caligráfico, pasando por los tipos móviles, hasta llegar a la tipografía digital, la escritura latina tuvo múltiples transformaciones, pero de algún modo, se las arregló para mantener cierto “ADN”.

Hoy nos acostumbramos a ver, leer y escribir signos claros y bien delimitados. La impresión moderna y las fuentes se han vuelto tan perfectas, uniformes y precisas que el espíritu del original se desvaneció. Hacer uso de una tipografía, nos debería obligar a buscar información acerca de su origen, su contexto y preguntarnos sobre que información podemos recuperar sin olvidarnos de estar comunicando desde el presente.

 

En 1929, Stanley Morison y el equipo de diseño de Monotype Corporation interpretaron las tipografías cortadas por Francesco Griffo (izquierda) e impresas por Aldo Manuzio, creando la Bembo (derecha). Su nombre proviene de la primer publicación del impresor, un pequeño libro del año 1496, obra del poeta y Cardenal de la Iglesia Católica Pietro Bembo. Las itálicas, en cambio, se basan en los signos de Giovanni Tagliente.
La Centaur (derecha), desde sus inicios fue una tipografía de caja alta, diseñada por Bruce Rogers en 1914 para el Museo de Arte Metropolitano. Posteriormente Rogers agregó las minúsculas que muestran influencias de tipos cortados por Nicolas Jenson (izquierda) y las itálicas como interpretaciones de los signos de Ludovico Arrighi.
La Galliard (derecha) es una tipografía que originalmente se pensó para fotocomposición. Fue diseñada por Matthew Carter y publicada en 1978 por Linotype. Sus signos son una interpretación de los signos cortados por el tipógrafo y diseñador Robert Granjon (izquierda). El nombre Galliard deriva del término que Granjon asignó a un tipo de letra de 8 puntos que el mismo cortó en 1570, y hace referencia a la gallarda, un animado baile de la época. 
Existen muchas tipografías llamadas Garamond que hacen referencia a los signos cortados por el tipógrafo Claude Garamond (izquierda), quien fuese muy relevante para la época al ser de los primeros que trabajó de forma independiente para distintos impresores. La versión más auténtica podría ser la creada por la fundición Stempel (derecha) en 1924, con las romanas e itálicas basadas en los dibujos originales de Garamond. En la versión de Adobe de 1989, diseñada por Robert Slimbach, las romanas están inspiradas en los punzones de Garamond, del Museo Plantin-Moretus, mientras que las itálicas están tomadas de los tipos de Robert Granjon.

 

Algunas de las tipografías Romanas digitales son una interpretación de impresos renacentistas que a su vez son una traducción de escritos caligráficos medievales. Son la copia de una copia, o una serie sucesiva de interpretaciones. Naturalizamos la idea de que los signos fueron siempre formas limpias, bien definidas y olvidamos que alguna vez no lo fueron, o fueron mucho mas que eso.

 

 

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